Quemando negativos
Quemar negativos para obtener efectos creativos abstractos, una técnica sencilla y divertida.
A lo largo de la historia de la fotografía han surgido multitud de técnicas y experimentos para la obtención de efectos creativos. Algunos buscan nuevas atmósferas o sensaciones con el uso de artilugios, ya sean filtros ante el objetivo, experimentando durante la ampliación y copiado a papel, o simplemente usando trucos, por ejemplo, embadurnando con impensables sustancias el cuerpo de un modelo.
Una técnica muy creativa y extraordinariamente sencilla es la del quemado de negativos o diapositivas, que consiste simplemente en calentar la película ya revelada hasta conseguir que se deforme, o que incluso muestre agujeros, burbujas y demás efectos de lo más abstractos. Aunque se trata de una técnica muy intrusiva y con resultados prácticamente impredecibles, resulta divertido experimentar con ella, e incluso algunos artistas la han usado para la creación de imágenes muy sugestivas.
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Quemar un negativo para conseguir éste efecto es tan sencillo como precisamente eso, quemarlo. Aún así existen varias recomendaciones a tener en cuenta, y lo más recomendable es probar al principio con negativos malos que no tengan ningún interés para nosotros, pues los mejores resultados se obtienen probando y probando, después de haber quemado sin éxito unos cuantos negativos.
Es importante que intentemos imaginar el efecto que deseamos crear antes de empezar a quemar el negativo, pues si intentamos improvisar durante los pocos segundos que dura el quemado seguramente no obtendremos los resultados deseados.
Para empezar, recortaremos el fotograma que queremos quemar de la tira de negativos, para evitar que los fotogramas adyacentes se deformen. Si vamos a quemar una diapositiva, bastará con extraerla de su marco.
Para realizar el quemado de forma más o menos controlada, prenderemos una vela que nos dé una llama lo más pequeña posible, de modo que el efecto de quemado sea lento y preciso. De este modo, además, no tendremos una mano ocupada sosteniendo un encendedor.
Un método muy recomendable para esta técnica es pegar el negativo en un cristal sosteniéndolo con cinta adhesiva por sus cuatro costados. Sostendremos el cristal con las dos manos y lo situaremos encima de la vela, de modo que el negativo quede debajo del cristal. Así, por encima del cristal podremos ir viendo cómo reacciona nuestra imagen al calor, y tendremos un control bastante preciso del efecto sin peligro de quemarnos los dedos.
El negativo sujeto a un cristal para facilitar el quemado y poder ver así el proceso mientras se desarrolla
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- Mantendremos el negativo a varios centímetros de la flama para que el efecto sea gradual.
- Si acercamos demasiado el negativo al fuego se producirán halos negros a causa del humo y del quemado demasiado rápido.
- Para buscar simplemente un efecto de distorsión de la imagen, calentaremos lentamente el negativo manteniéndolo a bastante distancia de la llama.
- Para provocar burbujas y agujeros en el negativo nos acercaremos más a la llama y apartaremos el negativo tan pronto como empiecen a aparecer. Si es necesario dejaremos enfríar el plástico unos segundos para luego continuar, minimizando así el efecto de deformación. Fijaremos el negativo al cristal de modo que la cara de la emulsión sea la que quede expuesta a la llama.
- Hay que tener en cuenta que las burbujas y los agujeros en la emulsión se forman con mucha más facilidad en las zonas densas del negativo, es decir: en las zonas oscuras. Las zonas claras tienden únicamente a deformarse hasta que se agujerean por completo.
- Si el negativo está bien sujeto y tenso en el cristal, la deformación será mucho menor. Para conseguir mucho efecto de deformación habrá que sostenerlo muy "holgado" con la cinta adhesiva para que el plástico tenga libertad de torcerse y deformarse. Un buen método para ello es sujetarlo tan sólo con dos trozos de cinta adhesiva, de modo que quede ligeramente abombado, con la cara de la emulsión mirando al cristal, para que sea la cara del soporte la que reciba más calor de la llama.
El negativo sujeto de modo que quede combado para facilitar su deformación
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