La crítica fotográfica
Observaciones personales para la realización de críticas fotográficas correctas.

El aspecto didáctico de la crítica

En una crítica fuera de concurso (no en el trabajo realizado por los jueces de un concurso fotográfico), ésta debe basarse sin excepción en:
  La voluntad del crítico para obtener y mejorar conocimientos gracias a la crítica.
  La voluntad del crítico para que el fotógrafo también mejore sus conocimientos.

Estos dos puntos deberían mantenerse en todo el desarrollo de la crítica, que ya se definiría mejor como "crítica constructiva".
Es obvio que una crítica debe estar enfocada al perfeccionamiento para futuros trabajos, y es de esperar también que dicha ventaja sea apreciada por el fotógrafo criticado.

En una crítica orientada a realizar una criba entre varios trabajos candidatos (un concurso fotográfico, por ejemplo), el trabajo de crítica se centrará en averiguar con exactitud los puntos flacos (si los hay) de una fotografía, puesto que el objetivo de todo concurso fotográfico es la selección de las mejores fotografías, o, por decirlo de algún modo: "de las menos susceptibles de crítica negativa".

Los parámetros a observar

Al criticar una fotografía, deben tenerse en mente dos grandes "grupos" de parámetros que deberían criticarse por separado:

Los parámetros a observar. La técnica

Que englobaría todos los recursos técnicos que ha usado el fotógrafo en la toma, y sobretodo la pericia con la que el fotógrafo (con más o menos éxito) los ha utilizado para generar la imagen tal y como quería que fuera.
En este grupo se incluiría, por definición, todo el uso técnico de la propia cámara fotográfica, y el aprovechamiento de todos los demás aparatos como flashes, pantallas, filtros y equipo de estudio si se aplica.

Dentro del trabajo de la crítica, hay que tener muy en cuenta algunos factores que dependen de la propia naturaleza de la foto, y que podrían ser, por ejemplo:

  La inclusión de la fotografía en un trabajo de reportaje más amplio. Si la fotografía forma parte de un trabajo más grande, hay que saber situarla en el contexto ámplio de ése trabajo. Tanto si se trata de un grupo de fotografías de un trabajo documental, como si el fotógrafo pretendía utilizar varias fotografías para ilustrar su trabajo, es necesario observar el trabajo completo, o tenerlo en cuenta.

  La situación del fotógrafo en el instante de tomar la fotografía. Todas aquellas situaciones adversas o incómodas que interfieren indudablemente en el trabajo del fotógrafo. (Tomas complicadas, situaciones peligrosas, etc.) Ya que podrían ser determinantes en la evaluación de la técnica y la pericia del fotógrafo.

Los parámetros a observar. El resultado visual (cómo observarlo)

Puesto que toda fotografía es por definición una imagen estática, cabe esperar -obviamente- que todo aquello que el fotógrafo quiso comunicar aparece en dicha imagen. Evaluar el "resultado visual", por lo tanto, es valorar aquello que, mediante esa imagen, intenta comunicar al que la observa, dejando atrás todos los detalles técnicos y demás.

Como fotógrafos que somos, muchas veces nos resulta difícil observar una imagen en su esencia única de "imagen", y siempre terminamos reparando en detalles técnicos, pensando en cómo se disparó esa instantánea.

Antes de evaluar el "resultado visual" es necesario abstraerse de esos pensamientos, y observar la imagen de un modo receptivo y no-crítico.

Es una buena práctica, para lograr esa abstracción, olvidar que detrás de esa imagen, de ése encuadre, hubo un fotógrafo con la camara en el ojo, pulsando el botón.

A veces nos ocurre que, sin la cámara en la mano, vivimos un instante u observamos un encuadre que nos gusta. Todo aquello que en ése instante no-fotografiado percibimos es lo que debe reflejar una fotografía de contenido mayoritariamente "sensitivo", sólo que cuando criticamos una foto, el fotógrafo no sólo "vió" y "vivió" aquél encuadre, sinó que también lo fotografió.

Es por eso que la esencia de la crítica al "resultado visual" pasa primero por adoptar una posición sensorial lo más receptiva posible para comprender la fotografía. Una vez llegados este punto, deberemos tomar las siguientes decisiones:

  ¿Hemos entendido lo que nos comunica la fotografía?
  ¿Con qué efectividad consideramos que el fotógrafo consigió plasmar lo que quería plasmar?

y luego ...

  ¿Qué valor tiene lo que el fotógrafo consigió plasmar (con más o menos éxito)?

La verdadera dificultad del proceso de evaluación del "resultado visual" es que muchas veces resulta complicado responder a la pregunta "¿Hemos entendido lo que nos comunica la fotografía?". Esa indecisión puede hacer que dos buenos críticos lleguen a tener respuestas muy distintas a la pregunta "¿Con qué efectividad consideramos que el fotógrafo consigió plasmar lo que quería plasmar?".

�ste problema se origina indudablemente por la enorme dificultad que puede implicar lograr la abstracción que nos permite percibir el "sentido" de la fotografía en su forma más original.

Aún así, cabe el caso de que el fotógrafo haya sido incapaz de plasmar con el éxito suficiente ése "sentido" a su imagen, lo que hace que percibirlo resulte difícil o casi imposible, por muy abstraídos que hayamos conseguido estar. Esto, obviamente, debería redundar en puntos negativos a la evaluación del "resultado visual". Deberá ser decisión del crítico reconocer que su imposibilidad para apreciar ése "sentido" es originada por la falta de pericia del fotógrafo al intentar plasmarlo, y no por su propia falta de práctica o técnica para apreciarla y percibirla.


Los parámetros a observar. El resultado visual (Los puntos de vista y el gusto personal)

Durante el proceso de observación y percepción de una fotografía para su crítica, puede que lo que percibamos nos guste, o puede que no ... pero eso es cosa de nuestros gustos ... y poco tiene que ver con el valor de una fotografía para un crítico.

Ante todo "resultado visual", uno debe aprender a adoptar, como en el punto anterior, una posición receptiva y absolutamente empática. Esa característica será decisiva para lograr una conclusión crítica de valor útil.

La predilección, o los gustos, es algo en lo que no cabe crítica alguna. ¿Porqué sinó la gente viste ropas distintas? ¿Porqué sinó la gente compra coches distintos? Todos somos diferentes, y nunca podremos crear una sola "caja de gustos estándar para la fotografía"

Adoptar una posición empática durante la evaluación de una fotografía significa abrir la percepción de uno mismo olvidándose de gustos personales, de modo que podamos apreciar el gusto del propio fotógrafo, y depués de eso, valorar lo que vemos según ése prisma.

Si conseguimos percibir y comprender, aunque sea sólo un poco, el gusto del fotógrafo, nos daremos cuenta de que nuestra nueva y temporal percepción nos deja ver nuevos detalles que otorgan sentidos, e incluso interpretaciones distintas a las que teníamos antes de adpotar ese "nivel perceptivo".

"Nunca entenderé a los que adoran la comida china", o "no entiendo cómo la gente puede ver programas rosa en la televisión" son frases que a veces se nos escapan, pero apreciar los gustos de los demás, aunque no sean los nuestros, se convierte en un reto gratificante que nos abre las puertas a nuevas percepciones. Y quién sabe si al final terminamos adorando la comida china ...

En una crítica destinada a un entorno desenfadado y distendido, uno puede incluir atisbos hacia su propio gusto personal, pero deberían recalcarse en la propia crítica como apreciaciones personales que son, desenmarcándolas suficientemente de la crítica estricta.

Dichas apreciaciones personales deben estar orientadas únicamente al "a mí me hubiera gustado ...", y nunca al "quedaría mejor si ...". Esa es justamente la esencia que hay que tener muy en cuenta para no caer en la repiqueteante tentación de lo que "nosotros hubiéramos hecho".