En el rodaje de una película
Un reportaje fotográfico al más puro estilo paparazzi. Alex de la Iglesia y Mónica Cervera terminan posando para la cámara. ¿Cómo se hizo?

Es domingo por la mañana, y Alex de la Iglesia toma prestada la calle Preciados de Madrid para rodar algunas escenas de su última película "Crimen perfecto".

Varias decenas de extras se agolpan entre el ajetreo normal de un domingo por la mañana en una de las calles más céntricas de la capital. Entre todo ello, gente transportando cámaras, moviendo y enchufando cables, montando atrezzos, maquillando, perfilando los detalles de cada toma con megáfonos y radios portátiles, actores firmando autógrafos, repasando guiones ... Es el glamour del cine, y una ocasión perfecta para tomar fotografías de lo más interesantes.

La fotografía de personas obtiene su esencia al plasmar no sólo el estado anímico del modelo, sinó la situación en la que se encuentra, y la relación de éste con su entorno. El rodaje de una película rebosa tensión y expectación, emana glamour por dondequiera que uno encuadre, una situación más que perfecta para un pequeño reportaje.

En una situación en la que no vamos a tener tiempo para pensar en exposiciones, velocidades y sensibilidades, conviene preparar la cámara de modo que nos permita disparar sin mucha preocupación, concentrándonos en la composición y en la búsqueda de nuevas tomas.

Para el caso se seleccionó el modo de disparo semiautomático con prioridad a la abertura, con el convencimiento de que los tiempos de exposición seleccionados por la cámara ivan a ser suficientemente cortos como para congelar la acción. Una abertura relativamente grande permitió desenfocar el barullo de gente y equipos que había en el lugar, a la par que decrementó también los tiempos de exposición, evitando todavía más el peligro de que nuestras tomas salieran movidas.

Con todo ello preparado, nos aseguramos la bolsa al hombro y nos adentramos en el bullicio. Hay que andar con cautela para no molestar a los técnicos en exceso, eso podría dar por terminada nuestra sesión en unos pocos minutos, así que hay que ser respetuoso. Intentamos algunas tomas desde detrás de la jauría, pero la gente entorpece el encuadre, y las tomas de los protagonistas de espaldas no resultan demasiado atractivas, así que hay que armarse de valor y acercarse más.

Acosar a nuestros objetivos constantemente puede hacer que se harten rápidamente del click-click de nuestra cámara, así que las tomas cercanas deben ser rápidas. Nos acercamos, encuadramos, disparamos algunas tomas y nos ocultamos entre el bullicio de nuevo para no entorpecer y seguir buscando más tomas.

Alex de la Iglesia
Autor: Lorenzo Herrera. Alex de la Iglesia posa durante unos instantes para la cámara.

Si nos "portamos bien" con el fotografiado, puede que le caigamos en gracia y nos dedique algún guiño simpático. Al fin y al cabo, a todos nos gusta sentirnos importantes (¡si es que Alex no se sentía suficientemente importante ya dirigiendo una película, en medio de toda esa expectación de fans!)

Más allá de las típicas tomas frontales buscando simplemente el "famosismo", podemos experimentar composiciones interesantes con el modo en que interactuan entre sí los personajes, aunque sólo estén manteniendo una breve conversación.

La elección de una sensibilidad baja (ISO 100), nos jugó una mala pasada en esta toma, alargando demasiado el tiempo de exposición, aunque a veces encontramos que los errores dan lugar a otras interpretaciones curiosas.

Alex de la Iglesia y Mónica Cervera
Autor: Lorenzo Herrera. Mónica y Alex discutiendo sobre algún aspecto del rodaje.

La trepidación y el desenfoque en Alex crea dos planos de distinta dinámica, una casualidad que no deja de resultar interesante. No debemos dar la espalda a estas tomas, sólo porque no responden a lo que esperábamos.

Mónica Cervera
Autor: Lorenzo Herrera. Mónica cervera posa fugazmente para la cámara al más puro estilo Almodóvar.


El bullicio y el desorden de la situación es, como ya comento, un verdadero problema. Si utilizamos aperturas muy grandes para eliminarlo lo suficiente, será también muy fácil que perdamos detalle en los planos cortos.

En este caso, aún así, la composición ha resultado no menos interesante, encontrando una relación casi provocativa entre el gesto de Mónica y el personaje en el plano de fondo.

Las vestimentas de los actores, el maquillaje y demás pueden resultar inusuales, pero eso es sin duda algo que hay que aprovechar en nuestras tomas, realzando el toque de glamour y lo surreal de la situación. La suerte nos sonrió en esta toma: el escote, el cuero, las gafas y, sobretodo, el excelente gesto y pose de Mónica, impregnaron la instantánea de un modo peculiar.
Es importante no dejarse desanimar por la verguenza, armarse de valor y saltar al mismo centro de la acción si es necesario. Las fotografías que obtendremos así, sin duda, habrán compensado con creces el esfuerzo realizado.

Con tanta gente de por medio, es difícil prestar atención a todo para buscar una nueva toma, pero hay que estar ojo avizor para no perdernos lo que podría ser una buena foto. Cuando la encontramos, hay que ir disparado hacia ella sin dudar, la situación podría durar sólo unos segundos, así que no hay que vacilar: un ataque directo y rápido, metiendo el objetivo entre la gente para no perderse tan divertida escena:

Alex de la Iglesia y pallasos
Autor: Lorenzo Herrera

En un ambiente en que los protagonistas de nuestras fotografías no esperan ser fotografiados es especialmente importante prestar atención a la acción que se desenvuelve en la situación en la que nos encontramos. Debemos activar al máximo nuestra visión fotográfica y buscar contínuamente el sujeto y el encuadre, en un verdadero ejercicio de rapidez y lucidez.

Como último recurso, podemos optar por inportunar un poco más a nuestro modelo, animándole a que pose aunque sólo sea un poco para nosotros.

Aunque en tales situaciones nosotros somos los invitados y debemos evitar molestarles en su trabajo, en esta fotografía la actriz disfrazada estaba de espaldas instantes antes de la toma:

Pallasos
Autor: Lorenzo Herrera

Para las tres primeras fotografías se retocó digitalmente el color para obtener tonos fríos pero duros, que realzan las expresiones de los fotografiados, a la par que añaden una atmósfera más introspectiva (ver artículo  Tonos fríos y sombras duras en color). Alejarse un poco de los tonos reales proporciona una personalidad propia al reportaje que resulta un hecho distintivo.

Concluyendo, el reportaje de eventos de este tipo nos llevará casi siempre hacia un modo de disparar rápido y preciso, que requerirá de una máxima atención por nuestra parte. Todo ello pasará por una preparación a conciencia de la cámara y de nosotros mismos.